LAS ISLAS CÍCLADAS: UN PARAÍSO EN BLANCO Y AZUL

22 de junio de 2012

El Mediterráneo, con su historia milenaria de cultura y civilización, alcanza su máximo esplendor en el Mar Egeo. Entre Grecia continental y Asia Menor, esparcidas por el mar más azul de toda la Tierra, se encuentran las islas griegas. Son tantas que no existe un número semejante de islas en ninguna otra región del Mediterráneo. Se calcula que, incluyendo también los islotes, hay cerca de tres mil, aunque solamente ciento cuarenta de ellas están habitadas.

Los molinos de viento blancos son muy típicos en el paisaje de las islas griegas.

Las islas se encuentran agrupadas atendiendo a su ubicación geográfica en siete grupos: Argosarónico, Cícladas, Dodecanesu, Evia-Esporadas, Egeo Septentrional y Oriental, Eptaneso y Creta. Todas las islas, independientemente del grupo a que pertenezcan, son muy hermosas. Y lo son no solamente por su increíble luminosidad, sino también por sus bellísimas playas de arena fina y sus tranquilos pueblos tradicionales repletos de bonitas iglesias, monasterios y antiguos castillos desde donde siempre puede contemplarse el mar.

LAS ISLAS CÍCLADAS

El conjunto de islas más pintoresco de Grecia es donde nos encontramos hoy: el archipiélago de las Cícladas, en pleno corazón del Egeo. Sus islas forman un círculo imaginario alrededor de la isla sagrada de Dilos que, según cuenta la mitología griega, surgió del fondo del mar para dar patria a Apolo, el dios de la luz. Actualmente las Cícladas son conocidas como las “islas blancas”, ya que sus pueblos, construidos con la arquitectura tradicional cicládica sobre la piedra rocosa de las islas, son de una blancura que contrasta profundamente con el azul intenso del mar.

La arquitectura tradicional cicládica.

Mykonos, Santorini, Milos, Kimolos, Sifnos, Kythnos, Kea, Jaros, Syros, Tinos, Ios, Andros, Sefiros, Anafi, Amorgos, Keros, Iraklia… La sola mención de estos nombres nos evoca al instante una visión paradisíaca, mezcla de sol y mar, de hermosas playas y apacibles atardeceres. Y, ciertamente, todo eso y mucho más es lo que nos ofrece cada una de ellas. Por eso, en lugar de recorrer en nuestra visita aquellas más afamadas y reiteradamente fotografiadas como Mykonos o Santorini, he decidido detenerme en tres islas que, si bien son ampliamente conocidas también por su belleza y como destino favorito de los veraneantes, han sido, de alguna manera, acariciadas con menos frecuencia por las cámaras que las dos antes mencionadas.

Bienvenidos a Paros, Antiparos y Naxos.

PAROS

La isla de Paros está situada en el mismo centro de las Cícladas y es una de las más cosmopolitas del archipiélago. Debe su nombre a Paros, el líder de los arcadios que llegaron a la isla hacia el siglo X a.C. De esta isla se extrajo en la Antigüedad el mármol blanco de mejor calidad que existía en el mundo. Con él se esculpieron estatuas tan célebres como el Hermes de Praxíteles y la Afrodita de Milos, más conocida como la Venus de Milo. Parikia es la ciudad principal de la isla.

Vista de la ciudad de Parikia.

Puesta de sol en el puerto de Parikia.

Sus blancas casas pintadas de cal, sus hermosas callejuelas llenas de cafés al aire libre y sus muchas iglesias bizantinas dan a Parikia un carácter particularmente urbano. En ella sobresale la gran iglesia bizantina de Ekatondapyliani, uno de los momentos paleocristianos más renombrados de toda Grecia. Su nombre proviene de una leyenda que decía que la iglesia tenía cien puertas. Es la única de todas que no está pintada de blanco y tiene tejas en lugar de una cúpula.

La gran iglesia bizantina de Ekatondapyliani.

Naoussa, por otro lado, tiene todo el encanto de un pequeño pueblo pesquero. Su pintoresco puerto veneciano es uno de los más bellos y tradicionales del Mar Egeo. Sus estrechas calles por las que siempre transitan un sinnúmero de locales y visitantes hacen del paseo por este puerto, especialmente durante las últimas horas de la tarde, una experiencia inolvidable.

El pintoresco pueblo de Naoussa visto desde el mar.

El pequeño puerto de Naoussa desde las ruinas del castillo veneciano.

Actividad a la caída del sol en el puerto pesquero de Naoussa.

Vista del Egeo con Naoussa al fondo.

El Museo Bizantino, la iglesia de la Pantanassa y las ruinas del castillo veneciano en el puerto son otras de las muchas maravillas que ofrece este hermoso lugar. Pero, sobre todo, lo son las playas de aguas cristalinas como Langeri, Monastiri, Santa Maria o Kolymbithres, que están ubicadas en sus proximidades y destacan entre las más hermosas de la isla.

La hermosa playa de Santa Maria en la isla de Paros.

La playa de Santa María casi desierta en pleno mes de agosto.

Otra vista de la playa de Santa Maria que muestra su infinita quietud.

La playa de Monastiri debe su nombre a este pequeño monasterio.

Una vista de la playa de Monastiri desde la distancia.

La belleza virgen de la playa de Langeri.

El área nudista de la playa de Langeri.

La naturaleza en estado puro abunda en la isla de Paros.

ANTIPAROS

Antiparos es, en realidad, un islote situado al suroeste de la isla de Paros, con la que se cree que estuvo unida en el pasado. Tiene también muy hermosas playas y un bonito puerto pesquero repleto de pequeñas barcas multicolores. El puerto de Antíparos es hermoso, con sus hoteles y tabernas frente al mar, pero lo más admirable de este islote es su famosa gruta. En ella el visitante asiste a un mundo mágico formado de estalactitas y estalagmitas que ofrecen un espectáculo de ensueño.

Una vista panorámica de Antiparos desde el mar.

El pequeño puerto de Antiparos.

Algunas de las barcas multicolores típicas del puerto pesquero.

Un espectáculo en el cielo frente a la playa Sifnaikos Gialos.

NAXOS

Naxos, según la mitología griega, es la isla del dios Baco y de su esposa Ariadna. Es la isla más extensa de las Cícladas y se encuentra también casi en el centro del conjunto, muy cerca de Paros. Su silueta destaca desde lejos por su más alta montaña, Za, que quiere decir Zeus y se asemeja a una pirámide. Lo más impactante de Naxos es Chora con el castillo veneciano y la ciudadela medieval construida en una colina, justamente, sobre el puerto. Sus muros son las paredes exteriores de las mansiones de los nobles venecianos cuyos descendientes siguen aún viviendo en ellas. Sus nombres se pueden ver todavía sobre las puertas en los escudos de las familias.

Chora con su castillo veneciano y su ciudadela medieval.

Vista del paseo marítimo del puerto de Naxos.

Del mismo modo, resulta impresionante la enorme puerta de mármol conocida como “Portara” de lo que fuera el Templo de Apolo que nunca llegó a terminarse. Se levanta a la entrada del puerto en la cima del pequeño islote, ahora unido a Chora, que se encuentra a la izquierda del castillo. Existe además dentro del puerto otro islote sumamente pequeño en el que solo cabe una pintoresca ermita, Panagia Nyrtidiotissa.

El pequeño islote a la entrada del puerto de Chora donde se levanta la Portara.

Vista de la puerta del Templo de Apolo desde los alto de la ciudadela medieval.

El muro de piedra que une a Chora con el islote donde se levanta la Portara.

Hermoso atardecer en el Egeo desde la puerta del Templo de Apolo.

En el resto de la isla existen hermosas aldeas cicládicas, innumerables iglesias bizantinas, torres venecianas y los renombrados “kouros”, que son estatuas de hombres jóvenes de inmensas dimensiones y construidos en mármol. Como si todo esto no fuera suficiente, Naxos tiene algunas de las playas más hermosas de toda Grecia, solamente agitadas de vez en cuando por el meltemi, un viento marino que en ocasiones azota durante el verano. Destacan principalmente Agios Prokopios, Agia Anna, Plaka, Mikri Vigla, Orkos y Kastraki.

La llegada del meltemi rompe la calma de los bañistas, pero trae la felicidad de los amantes del surf.

El mar azotado por el meltemi y Chora al fondo.

El meltemi es una bendición para los amantes del windsurf.

Cuando pasan los vientos del meltemi y regresa la calma al Egeo todo recobra su cotidiano esplendor.

Vista de Plaka, una de las playas más cristalinas del Egeo.

Los dejo con esta última foto de esa hermosa playa de Naxos. Con ella llegamos al final de este primer recorrido por Grecia. Espero que hayan disfrutado de la experiencia tanto como lo he hecho yo mismo, y que continúen andando conmigo a todo lo largo del camino.

Acaba de comenzar el verano. Estas imágenes de sol y mar han dispuesto mi ánimo para lanzarme a la búsqueda de nuevas experiencias viajeras. De modo que me mantendré alejado de los ordenadores durante toda la temporada estival. Cuando la misma concluya regresaré para retomar juntos el viaje.

Nuestra próxima cita será en Roma, la Ciudad Eterna.

Hasta muy pronto amigos.

METEORA: EL LÍMITE ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA

7 de junio de 2012

Desde el Ática, lugar donde habíamos detenido nuestro recorrido en el post anterior, hasta Macedonia, en el norte del país, está localizada la región de la Grecia Central. Entre las maravillas naturales de esta región se destaca la llanura de Tesalia. En ella, el esplendor bizantino del conjunto de monasterios de Meteora ofrece uno de esos raros espectáculos en los que la acción del hombre unida a la de la naturaleza hacen de la mera contemplación una experiencia inolvidable.

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La belleza exhuberante de Meteora.

Los monasterios se funden con el paisaje en Meteora.

Meteora significa en castellano “rocas suspendidas”. Su nombre no podría explicar mejor el panorama que este lugar ofrece a la vista de quien se aventura a su encuentro. Las torres naturales de piedra caliza en cuyas cumbres fueron construidos los monasterios cristiano-ortodoxos están situadas en las proximidades de la ciudad de Kalambaka y elevándose al cielo hasta una altura de 600 metros como si se alzaran en busca de la divinidad.

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Los monasterios fueron construidos por los monjes en las cumbres de estas enormes paredes verticales de roca caliza.

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Las formas caprichosas de estas formaciones rocosas permiten pensar que verdaderamente fueron enviadas desde el cielo como creían sus primeros habitantes.

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Vista de Kastraki, un pequeño pueblo cercano a los monasterios, desde una de las elevaciones rocosas.

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El paisaje en Meteora es un verdadero deleite para el espíritu.

Los primeros monjes que habitaron Meteora en el siglo IX eran ermitaños que vivían en sus cuevas para así estar más cerca del Creador. En 1382 el monje Athanásios, del monte Atos, fundó en uno de los muchos pináculos el monasterio de Mégalo Metéoro. Luego se construyeron veintitrés monasterios más. Sin embargo, debido a lo inaccesible de este emplazamiento la mayoría de ellos eran ya ruinas a finales del siglo XIX.

Se desconoce como los ermitaños alcanzaban las cimas de estas rocas de paredes verticales. Sin embargo, no es un secreto que la gente y los víveres, una vez construídos los monasterios, subían mediante un inteligente y elaborado mecanismo de torno. No fue hasta principios del siglo pasado que se construyeron escaleras para facilitar el acceso a algunos de los monasterios. No obstante, un gran número de ellos fueron destruidos durante la Segunda Guerra Mundial cuando la resistencia griega los utilizó como refugio.

Solamente seis monasterios han llegado hasta nuestros días: Mégalo Metéoro, Rousánou, Varlaám, Agiou Nicolaou, Agia Triada y Agios Stefanos.

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Vista del monasterio Varlaám que debe su nombre al primer ermitaño que vivió en este emplazamiento.

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Una foto más próxima del monasterio Varlaám. Su famoso Katholikón contiene maravillosos frescos de Frágkos Katelános, iconografista de Tebas.

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El pequeño monasterio de Agiou Nikolaou es una de las primeras sorpresas del camino cuando se parte desde Kastraki.

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El monasterio Moní Rousánou, con su impresionante emplazamiento, es uno de los más hermosos del conjunto.

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Rousánou visto desde el monasterio Varlaám. Su iglesia de la Metamorfosis es famosa por sus frescos pintados por los iconografistas de la escuela de Creta en 1560.

Megálo Metéoro, conocido además como el Gran Meteoro es también el más alto de todos los monasterios.

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La cueva donde vivió Ahtanásios, cuyo cuerpo está enterrado en la iglesia principal, se encuentra junto a la entrada del monasterio Mégalo Metéoro.

En 1988 el conjunto de Meteora fue designado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

En la actualidad, un renacer religioso ha atraído a un gran número de monjes y monjas hacia estos monasterios. Y también, por su belleza, a muchos visitantes de todas partes del mundo.

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Hermosas vistas como esta nos aguardan en el camino de regreso a Kalambaka.

Terminamos aquí nuestro viaje por Meteora. Los dejo con las imágenes de estas impresionantes formaciones rocosas de la Grecia central hasta que llegue nuestro próximo encuentro. La siguiente cita tendrá lugar en medio del mar Egeo, en el mismo corazón de las islas Cícladas.

Hasta pronto, amigos.

ATENAS: EL INICIO DEL VIAJE

21 de mayo de 2012

¡Bienvenidos a la aventura de compartir impresiones sobre algunos de los lugares captados por mi cámara de viajero alrededor del mundo! Con estas fotos de Atenas, ciudad griega donde nació nada menos que la democracia, comenzaremos el recorrido. Ojalá que todo aquel que decida participar en este viaje virtual lo disfrute al máximo.

Antonio Ricardo Valle.

La Acrópolis de Atenas con el Partenón y el Teatro de Herodes Ático.

UN ARSENAL DE SABIDURÍA

La Acrópolis, que representa los enormes logros políticos y culturales de la Grecia antigua, se levanta aún inconfundible en el paisaje de la Atenas de nuestros tiempos como todo un símbolo del digno orgullo que caracteriza a los griegos. El pensamiento filosófico, el arte y la belleza en todas sus formas han formado parte de la vida de esta ciudad y este pueblo desde siempre.

El Ágora, situada entre la Acrópolis y el barrio popular de Monastiráki, constituyó el centro político, social y comercial de Atenas en la Antigüedad. Fue también el lugar preferido de encuentro de los más extraordinarios artistas y filósofos de la cultura griega. Allí no solamente nacieron una gran parte de las ideas éticas y estéticas que enriquecieron el pasado glorioso de Grecia, sino además, la mayoría de los principios que han servido como modelo para todo cuanto la civilización occidental ha edificado desde entonces.

En el área del Ágora, o mercado, se congregaba un complejo entramado de edificios públicos, teatros, colegios y tiendas de la época.

Algunos de los edificios del Ágora han sido reconstruidos y albergan interesantes museos.

El templo Hefesteón es el más hermoso y el mejor conservado de todos los edificios que conforman el conjunto del Ágora.

Hefesteón, también conocido como Teseón.

Andronikos Kyrrestes, astrónomo y arquitecto sirio, erigió la Torre de los Vientos como reloj de agua y veleta en el siglo I a.C.

La Torre de los Vientos.

MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL

Este museo no solamente es una de las grandes joyas de la ciudad, sino uno de los mejores museos del mundo. Su colección contiene bellísimos trabajos de cerámica, estatuas arcaicas, oros micénicos y una gran cantidad de esculturas clásicas. A continuación se encuentran algunas de sus obras más afamadas.

Máscara de oro de Agamenón.

Dios del cabo Artemisio. Aún se discute si el representado es Zeus o Poseidón.

Efebo de Maratón.

Jinete de Artemisión.

Estatua de un joven encontrada en Antikythera.

Los bustos de Antínoo y del Emperador Adriano.

Maravillosos frescos de Akrotiri, restos de la Civilización Minoica, hallados en la isla de Santorini.

Otro fresco minoico proveniente de las excavaciones de Akrotiri descubierto bajo una capa de ceniza volcánica.

EL NUEVO MUSEO DE LA ACRÓPOLIS

Este es otro de los principales museos arqueológicos de Atenas. Dentro de las obras más importantes que se encuentran en este museo están los frontones y el friso oeste del Partenón, las Cariátides del Erecteión y el friso del templo de Atenea Niké.

Las Cariátides.

Una vista interior del Nuevo Museo de la Acrópolis.

ATENAS DE NOCHE

La majestuosidad de los monumentos históricos de Atenas destaca en todo su esplendor cuando estos son iluminados durante la noche.

Atenas iluminada.

La Acrópolis bajo la Luna.

PAISAJES URBANOS DE LA CIUDAD

La capital de Grecia es una de las ciudades más panorámicas de Europa. En ella, la mirada se pierde en el horizonte con facilidad a la caza de las vistas más espectaculares.

Vista de Atenas desde la colina de las Ninfas hasta el mar Egeo.

Panorama de Atenas desde la colina de Lykavittós con la Acrópolis en el fondo a distancia.

LOS ALREDEDORES DE ATENAS

El Ática, la región que rodea a Atenas, posee una enorme diversidad de paisajes y magníficas playas de aguas cristalinas. En el camino hacia el cabo Sunio, donde se encuentra el Templo de Poseidón, el intenso azul del mar y los apacibles atardeceres sobre el Egeo ofrecen tal alivio a los sentidos que resulta fácil comprender las poderosas razones que tuvieron los dioses de la mitología griega para sentir tanta envidia de los hombres.

Templo de Poseidón en Sunio.

El cabo Sunio frente al mar Egeo.

En nuestro próximo encuentro visitaremos una de las regiones naturales más impresionantes de la Grecia continental para sumergirnos juntos en la mítica belleza de Meteora.

Muchas gracias por acompañarme en el camino.

Hasta pronto…


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