El Mediterráneo, con su historia milenaria de cultura y civilización, alcanza su máximo esplendor en el Mar Egeo. Entre Grecia continental y Asia Menor, esparcidas por el mar más azul de toda la Tierra, se encuentran las islas griegas. Son tantas que no existe un número semejante de islas en ninguna otra región del Mediterráneo. Se calcula que, incluyendo también los islotes, hay cerca de tres mil, aunque solamente ciento cuarenta de ellas están habitadas.
Las islas se encuentran agrupadas atendiendo a su ubicación geográfica en siete grupos: Argosarónico, Cícladas, Dodecanesu, Evia-Esporadas, Egeo Septentrional y Oriental, Eptaneso y Creta. Todas las islas, independientemente del grupo a que pertenezcan, son muy hermosas. Y lo son no solamente por su increíble luminosidad, sino también por sus bellísimas playas de arena fina y sus tranquilos pueblos tradicionales repletos de bonitas iglesias, monasterios y antiguos castillos desde donde siempre puede contemplarse el mar.
LAS ISLAS CÍCLADAS
El conjunto de islas más pintoresco de Grecia es donde nos encontramos hoy: el archipiélago de las Cícladas, en pleno corazón del Egeo. Sus islas forman un círculo imaginario alrededor de la isla sagrada de Dilos que, según cuenta la mitología griega, surgió del fondo del mar para dar patria a Apolo, el dios de la luz. Actualmente las Cícladas son conocidas como las “islas blancas”, ya que sus pueblos, construidos con la arquitectura tradicional cicládica sobre la piedra rocosa de las islas, son de una blancura que contrasta profundamente con el azul intenso del mar.
Mykonos, Santorini, Milos, Kimolos, Sifnos, Kythnos, Kea, Jaros, Syros, Tinos, Ios, Andros, Sefiros, Anafi, Amorgos, Keros, Iraklia… La sola mención de estos nombres nos evoca al instante una visión paradisíaca, mezcla de sol y mar, de hermosas playas y apacibles atardeceres. Y, ciertamente, todo eso y mucho más es lo que nos ofrece cada una de ellas. Por eso, en lugar de recorrer en nuestra visita aquellas más afamadas y reiteradamente fotografiadas como Mykonos o Santorini, he decidido detenerme en tres islas que, si bien son ampliamente conocidas también por su belleza y como destino favorito de los veraneantes, han sido, de alguna manera, acariciadas con menos frecuencia por las cámaras que las dos antes mencionadas.
Bienvenidos a Paros, Antiparos y Naxos.
PAROS
La isla de Paros está situada en el mismo centro de las Cícladas y es una de las más cosmopolitas del archipiélago. Debe su nombre a Paros, el líder de los arcadios que llegaron a la isla hacia el siglo X a.C. De esta isla se extrajo en la Antigüedad el mármol blanco de mejor calidad que existía en el mundo. Con él se esculpieron estatuas tan célebres como el Hermes de Praxíteles y la Afrodita de Milos, más conocida como la Venus de Milo. Parikia es la ciudad principal de la isla.
Sus blancas casas pintadas de cal, sus hermosas callejuelas llenas de cafés al aire libre y sus muchas iglesias bizantinas dan a Parikia un carácter particularmente urbano. En ella sobresale la gran iglesia bizantina de Ekatondapyliani, uno de los momentos paleocristianos más renombrados de toda Grecia. Su nombre proviene de una leyenda que decía que la iglesia tenía cien puertas. Es la única de todas que no está pintada de blanco y tiene tejas en lugar de una cúpula.
Naoussa, por otro lado, tiene todo el encanto de un pequeño pueblo pesquero. Su pintoresco puerto veneciano es uno de los más bellos y tradicionales del Mar Egeo. Sus estrechas calles por las que siempre transitan un sinnúmero de locales y visitantes hacen del paseo por este puerto, especialmente durante las últimas horas de la tarde, una experiencia inolvidable.
El Museo Bizantino, la iglesia de la Pantanassa y las ruinas del castillo veneciano en el puerto son otras de las muchas maravillas que ofrece este hermoso lugar. Pero, sobre todo, lo son las playas de aguas cristalinas como Langeri, Monastiri, Santa Maria o Kolymbithres, que están ubicadas en sus proximidades y destacan entre las más hermosas de la isla.
ANTIPAROS
Antiparos es, en realidad, un islote situado al suroeste de la isla de Paros, con la que se cree que estuvo unida en el pasado. Tiene también muy hermosas playas y un bonito puerto pesquero repleto de pequeñas barcas multicolores. El puerto de Antíparos es hermoso, con sus hoteles y tabernas frente al mar, pero lo más admirable de este islote es su famosa gruta. En ella el visitante asiste a un mundo mágico formado de estalactitas y estalagmitas que ofrecen un espectáculo de ensueño.
NAXOS
Naxos, según la mitología griega, es la isla del dios Baco y de su esposa Ariadna. Es la isla más extensa de las Cícladas y se encuentra también casi en el centro del conjunto, muy cerca de Paros. Su silueta destaca desde lejos por su más alta montaña, Za, que quiere decir Zeus y se asemeja a una pirámide. Lo más impactante de Naxos es Chora con el castillo veneciano y la ciudadela medieval construida en una colina, justamente, sobre el puerto. Sus muros son las paredes exteriores de las mansiones de los nobles venecianos cuyos descendientes siguen aún viviendo en ellas. Sus nombres se pueden ver todavía sobre las puertas en los escudos de las familias.
Del mismo modo, resulta impresionante la enorme puerta de mármol conocida como “Portara” de lo que fuera el Templo de Apolo que nunca llegó a terminarse. Se levanta a la entrada del puerto en la cima del pequeño islote, ahora unido a Chora, que se encuentra a la izquierda del castillo. Existe además dentro del puerto otro islote sumamente pequeño en el que solo cabe una pintoresca ermita, Panagia Nyrtidiotissa.
En el resto de la isla existen hermosas aldeas cicládicas, innumerables iglesias bizantinas, torres venecianas y los renombrados “kouros”, que son estatuas de hombres jóvenes de inmensas dimensiones y construidos en mármol. Como si todo esto no fuera suficiente, Naxos tiene algunas de las playas más hermosas de toda Grecia, solamente agitadas de vez en cuando por el meltemi, un viento marino que en ocasiones azota durante el verano. Destacan principalmente Agios Prokopios, Agia Anna, Plaka, Mikri Vigla, Orkos y Kastraki.
La llegada del meltemi rompe la calma de los bañistas, pero trae la felicidad de los amantes del surf.
Cuando pasan los vientos del meltemi y regresa la calma al Egeo todo recobra su cotidiano esplendor.
Los dejo con esta última foto de esa hermosa playa de Naxos. Con ella llegamos al final de este primer recorrido por Grecia. Espero que hayan disfrutado de la experiencia tanto como lo he hecho yo mismo, y que continúen andando conmigo a todo lo largo del camino.
Acaba de comenzar el verano. Estas imágenes de sol y mar han dispuesto mi ánimo para lanzarme a la búsqueda de nuevas experiencias viajeras. De modo que me mantendré alejado de los ordenadores durante toda la temporada estival. Cuando la misma concluya regresaré para retomar juntos el viaje.
Nuestra próxima cita será en Roma, la Ciudad Eterna.
Hasta muy pronto amigos.






























22 de junio de 2012 en 12:09 pm |
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Viva liked your post.
They thought LAS ISLAS CÍCLADAS: UN PARAÍSO EN BLANCO Y AZUL was pretty awesome.
22 de junio de 2012 en 12:26 pm |
Antonio, cada una de sus entradas supera la anterior. Disfruto mucho su nuevo post sobre Grecia. Estaré en Creta este verano y recordaré sus palabras. Muchas gracias otra vez.
22 de junio de 2012 en 3:54 pm |
Muchísimas gracias, Demetrius. Usted es siempre muy alentador. Me alegra que disfrute de mi blog. Páselo muy bien en Creta.
22 de junio de 2012 en 3:49 pm |
Su post es muy informativo y tiene mucho de encanto. Siento ganas de nadar en esas playas. Lo felicito.
22 de junio de 2012 en 4:21 pm |
Muchas gracias por su comentario, Sven. Créame, a mí también me gustaría estar nadando en el Egeo en este momento. Esta tarde hace un calor horrible en Manhattan.
22 de junio de 2012 en 9:58 pm |
Gracias por su hermosa introducción a las islas griegas. ¿Cómo hizo para lograr que esas playas estuvieran siempre desiertas? Me encanta su blog.
22 de junio de 2012 en 10:07 pm |
Gracias por su comentario, Ana. En realidad, no hice nada. Solamente tener mi cámara siempre conmigo, esperando la oportunidad. No obstante, en algunas playas de las islas es posible encontrar zonas en las que hallar esa soledad no es nada difícil.
22 de junio de 2012 en 11:34 pm |
Gracias por hacernos viajar con tus imagenes y tus palabras, esta vez te superaste. El Egeo es mi sueño, algún día, algún día…
Abrazo.
23 de junio de 2012 en 10:55 am |
Gracias a ti, yoelargonauta, por tus comentarios de apoyo. Ese día llegará pronto. No lo dudes. Un abrazo.
23 de junio de 2012 en 10:59 am |
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Dammerleon liked your post.
They thought LAS ISLAS CÍCLADAS: UN PARAÍSO EN BLANCO Y AZUL was pretty awesome.
You should go see what they’re up to. Maybe you’ll like their blog as much as they liked yours!
23 de junio de 2012 en 12:46 pm |
Qué bonito y qué nostalgia!! Te seguiremos a Roma!!!! Noa tambien se apunta….
23 de junio de 2012 en 2:02 pm |
Gracias, Merce. Qué bueno que te guste. Excelente noticia que Noa se haya apuntado también. Besos para las dos.
30 de julio de 2012 en 2:56 pm |
Me ha gustado mucho este post, al que llego algo tarde… Enredada en las playas de fango o en los fanguizales del mierdal cubano… Te espero para las próximas crónicas. ¿Por dónde andan que no sabemos de ustedes? Joyeuses vacances!
31 de julio de 2012 en 8:17 am |
Gracias, Zoé. Ya te extrañaba. Estamos en Madeira. Un beso.
1 de octubre de 2012 en 1:07 pm |
Espero la crónica de Funchal con ansiedad de bolero.
1 de octubre de 2012 en 11:29 pm |
Pronto, muy pronto vendrá la crónica de Funchal.
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